Un avión

http://puedequeexplote.blogspot.com/2015/09/revuelve-papeles.html

   Juanjo revuelve papeles. En medio de la confusión de los últimos días, cree que podrían otorgarle algo de claridad. Miedos surtidos devoran su mente, retrasando decisiones inevitables.








2 de marzo del `99                                                                                              París, Francia

Juanjo:
   ¿Cómo andás? Espero que estés disfrutando de la vida tanto como yo lo estoy haciendo ahora. No pienses que te dejé. Lo nuestro fue un encuentro imprevisto en el viaje de la vida y tarde o temprano se volverá a repetir.
No estés triste. Para compensar mi huida, voy a darte un regalo. Quiero llevarte de viaje. Este avión cruzará el océano sin pasajes, con la fuerza de la imaginación y el deseo.
   Una llovizna permanente acaricia los seres y las cosas y vos estás ahí, con veintitrés años, tan libre como nunca vas a volver a ser. Tenés ganas de explorarlo todo, de conocer esa ciudad, envuelta en un halo de bohemia y misterio. Caminá Juanjo, no hay mejor forma de conquistar un territorio extranjero que mover los pies. Hasta podés ir cantando porque nadie te conoce y si te acusan de loco, vos no vas a entender. A cada paso te acordás de Horacio y la Maga y su paraguas usado capítulo primero de Rayuela, encuentro fortuito en un puente, más allá de la rue de Seine.
    Nunca fuiste ingenuo. Sabés que esta alegría que te revienta el pecho viene de ser turista. La gente que habita esas casas que mirás desde afuera, tiene los mismos problemas que vos dejaste dormidos en tu país.   Pero este es tu momento, decís en voz alta. Mientras leías a la Pizarnik, construiste una imagen mitológica de esta tierra y te negás a soltarla. “La niña de pelos escarchados que tomaba un barco para huir de su tristeza”. Leer también es vivir, Juanjo, lo sabemos nosotros que recitábamos poesías hasta el hartazgo para escapar de la muerte. Mirando el Sena desde la torre Eiffel, nunca más vas a extrañarme, porque entenderás que las distancias no existen y que uno jamás va solo, si no cargado de amores, esos que te formaron en cuerpo y alma, que hicieron florecer tu sexo.
Cata
  

Juanjo estruja el papel. Envuelta en un sentimiento parecido al dolor, su memoria repite: “Explicar con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome”. Sin sacarse siquiera los zapatos, se acuesta con las palabras de Cata, que se fue de ella, igual que Alejandra, y ya no va a volver. 



Ana Sofía Rey

Comentarios

Entradas populares de este blog

La gran bestia Pop

Desengaño