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Mostrando entradas de enero, 2011

La espera

Alejandra le cebaba mate a su abuela Nina. Delante de ellas, un ventanal abierto dejaba correr el aire. Las mujeres vigilaban atentamente lo que sucedía en la calle. En el cuarto, además de las palabras, se oía el suave gotear de una canilla. -Se rumorea que Pepe tiene un amante- dijo la joven. No miraba a la abuela, sus ojos de alambre se perdían a través del ventanal, en la casa del frente, en la espera de Pepe. -Dicen que la mujer es dueña de un bar. La abuela notó  ansiedad en Alejandra pero no quiso preguntarle nada, decidió esperar a que ella lo contara todo por propia voluntad. -Ahí viene Pepe- añadió Alejandra. -¿A dónde hijita? -En la esquina. - Pero niña, tengo ochenta años y siempre fui miope. No veo más que cinco metros para adelante. -No importa- dijo Alejandra- Yo te cuento como viene. -¿Cómo viene?- -Trae un pantalón claro y una camisa celeste sin corbata. Parece como si el maletín en la mano izquierda le pesara mucho. -¿Ahora lo ves? -No ...