Desde el balcón ella dispersa las cenizas de su sombra. Se pasó la noche planificando un viaje al otro lado del mundo donde nadie la conoce hay un dios brumoso que regala estampitas. Leyó la biblia de atrás para adelante, la destrucción es el génesis de una tierra vacía. Amén.
Si fuera libre, no tendría que rascar la puerta para salir al patio. Si fuera libre, correría todo el día tras las ruedas de los autos. Si fuera libre, volvería al sexo, a las perras, al amor. Pero hacía un año que Pop comía alimento de perro, olía bien y tenía un collar plateado alrededor del cuello. Extrañaba vagar sin rumbo y dormir sobre el asfalto caliente. Lamentó haber cambiado su libertad por un techo y un plato de comida.
Yo sé que hace mucho me preguntaste, hijo querido, por qué nunca me saco este rosario, si yo no creo en Dios, ni en la Virgen, ni en nada que se le parezca. Entonces me hice el sonso, como hago siempre que me preguntai de matemática o ciencia sociale. Te contesté que era un regalo de tu tata, que es media bruja, pero no te dije por qué ni para qué lo llevo siempre cerquita mío. Resulta que las gringa son mi debilidá, varón, pa´ qué negarlo si antes de conocer a tu vieja, cometí infinidá de locuras por ese pelo dorado. Una de esa historia pasó una noche de sábado, cuando yo era un pibe y fui al baile con un compañero de obra al que la decíamo Tula. Por ese tiempo, éramo culo y calzón con el pibe. Hacía media hora que habíamo entrado al Estadio del centro y la gente se multiplicaba como conejos. Entonces,...
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